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Foto: María Alejandra Mora (SoyMAM).

Consejos para no caer en estereotipos y generalizaciones en la cobertura a la crisis de Venezuela

Consulta enviada por: Jackeline Elizabeth Beltrán Aguilar. Editoria del Diario El Tiempo de Quito, Ecuador

¿Cómo cubrir la crisis migratoria de Venezuela sin caer en estereotipos y generalizaciones?

Respuesta:

Los estereotipos y las generalizaciones son formas de la inexactitud, y el rigor informativo es la regla que se impone, como en cualquier otra noticia, para el cubrimiento de este hecho.

A la exactitud del relato se le debe agregar el contexto que facilita al lector la comprensión del hecho y la interpretación ajustada estrictamente a los hechos.

Obsérvese que no es suficiente contar con rigor informativo los hechos, sino que se les deben agregar contexto e interpretación porque estas son ayudas necesarias para que el lector no se limite a ver y oír sino que, además, piense y tome posición ante el hecho.

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El periodista y, con él, el lector no puede limitarse a ser solamente un curioso que observa, como un entretenimiento, los hechos; debe conocerlos del modo más completo posible, para participar en el cambio de la historia en que están enmarcados.

No es éticamente aceptable que un hecho de esta naturaleza, en que miles de personas ven comprometidas su integridad física y su dignidad, puedan ser contempladas como un espectáculo ajeno; tanto periodistas como receptores de información deben sentir el deber solidario de participar para que ese hecho cambie.

Es una coyuntura histórica propicia para darle a la información su sentido de convocatoria a la participación social y política, y no de simple respuesta a la curiosidad.

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Documentación

Los medios sí generan efectos a largo plazo y estos efectos, por acción de los medios pueden producirse a pesar de ellos. En este sentido, la teoría de “la mayoría silenciosa” o de “la ignorancia pluralista” plantea que todos tenemos opiniones más o menos profunda sobre la mayoría de los temas pero que no las emitimos ni nos provocan actitudes hasta tanto que los medios de comunicación no los exponen al debate público. Como consecuencia de ello los medios serían una minoría vociferante, capaces de imponer un amplio consenso social sobre las mayorías.

La teoría de la fijación de la agenda acepta la posibilidad de que los medios incidan directamente en un masivo y generalizado impacto de conductas, pero concluye en que los medios sí establecen los temas prioritarios de discusión pública a partir de sus propios intereses económicos, políticos e ideológicos y que, como consecuencia de ello, la gente tiende a discutir, a generar actitudes y a asumir conductas a partir de los temas que los medios ponen de moda, aún si no guardan correspondencia con los intereses individuales de las personas. En el otro lado de esta moneda, los medios establecen no solo los temas importantes sino que deciden también lo que no lo es. La fijación de la agenda, por tanto, se refiere tanto a los temas que promocionan como a aquellos que ignoran u ocultan.

Los medios, a su vez, tienden a transar su capacidad de fijar los temas que les interesan a los políticos a cambio de sus propios intereses económicos e ideológicos. Un ejemplo de ello lo hallamos en Venezuela (año 1994) donde la necesidad de los partidos políticos por atraer el respaldo de los medios ha provocado durante años el otorgamiento de más de un centenar de curules parlamentarias a propietarios de  medios o a periodistas que los representan.

Alfred Keller en Marco de Referencia, conferencia durante el Seminario Internacional sobre impacto de los medios de comunicación. Villa de Leyva, 11, 1994

Respondido por: Javier Darío Restrepo

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