14 periodistas narran historias del barrio Nelson Mandela en Cartagena
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14 periodistas narran historias del barrio Nelson Mandela en Cartagena

Las Vegas es cualquier cosa menos lo que evoca su nombre. Nada de luces de neón, casinos ni limusinas. Polvo amarillo, calles de tierra, casas de madera. Calor, mucho calor. Estamos en el barrio Nelson Mandela, sector Las Vegas, y aquí, la Cartagena de los folletos, ni está ni se la espera. Los turistas de guayabera son una postal que se ve a lo lejos. 
Aquí se desarrolla el taller que dirige el periodista de The New Yorker y maestro de la FNPI, Jon Lee Anderson. El formato es sencillo; 14 periodistas de México, Uruguay, Venezuela, Brasil, Colombia, España, Perú y Chile reportearán durante una semana y trabajarán sus textos junto al maestro. El escenario es este empobrecido suburbio de 45.000 habitantes levantado por víctimas que huyeron de las atrocidades de la guerrilla y los paramilitares y se instalaron de forma irregular a las afueras de Cartagena.
Lo primero fue escuchar a los que saben. En este caso la toma de contacto es con Whailer Herrón, líder comunitario del barrio Nelson Mandela, quien durante casi dos horas explicó las características de un barrio levantado sobre un basurero. Un lugar que hasta hace poco no tenía servicio de agua ni electricidad legal. Ahí, en medio de pandillas y ausencia del Estado, también es cierto que los vecinos del barrio se las arreglan para construir vidas dignas, muchas veces manteniendo vivas costumbres rurales, construyendo sus propia identidad cultural por medio del baile y la música e incluso con la tecnología.
¿Cómo afrontar el reto de narrar este barrio sin caer en lugares comunes y alejándose de prejuicios? Jon Lee Anderson propuso un manual acelerado que nos sirve para enfrentar la crónica. 
1) DESPRENDERSE DEL BAGAJE, entendido como bagaje los prejuicios del periodista primermundista para llegar con una mirada limpia. "Hay que convencer a los que te miran para derrotar el recelo. El respeto por la gente humilde debe ser genuino", señaló. 
2) PROFUNDIZAR, huir de lo obvio y de los lugares comunes. "Con los poderosos casi todo vale pero con los pobres hay que ser más sensible y hay cosas que no deben ir en tu texto si sabes que los pones en riesgo".  
La reflexión recuerda lo que alguna vez dijo Leila Guerriero cuando pedía a los periodistas una mirada honesta frente a los campesinos, los desplazados o los niños con moscas en la cara, aunque estos no puedan demandarnos.
3) OJO AL DETALLE. Y Jon Lee puso un ejemplo: "lo primero que sentí al traspasar las murallas, donde termina el decorado turístico de Cartagena, fue el olor a desagüe. Hay que estar pendiente de los sentidos para aterrizar con una mirada fresca y nueva a los temas. Utilizar la mirada no solo para ver sino también para prestar atención a los olores o los sonidos y ver lo que nos dicen. "El detalle lleva a la profundidad" resumió.
Sobre cómo aterriza el periodista en un reportaje, Jon Lee recordó que hay varias formas; una de ellas es el desastre natural como el terremoto de Haiti ( ver Amor al prójimo ), por ejemplo, y otra el estallido social, como en Venezuela (ver La torre de David ). "Entonces la gente te da la bienvenida y pretende que te conviertas en altavoz de sus problemas", explicó, "y hay que tener mucho cuidado con eso".
Sobre las guerras contó que se establecen lazos y uniones muy fuertes que las hacen territorio fértil para los contadores de historias. "Si estas ahí sufres y te compadeces con ellos, entonces agradecen tu presencia", explicó a los talleristas.
La frase final fue la mejor puerta de entrada para el gran reto de contar en cinco días el barrio Nelson Mandela. "No puedes llegar a un lugar, incursionar dramáticamente en la vida de alguien y salir ileso. La consecuencia es, como poco, la amistad".     

El Taller de crónicas en el barrio Nelson Mandela de Cartagena tiene lugar del 2 al 6 de febrero y es convocado por la FNPI en alianza con la Fundación Tenaris TuboCaribe en el marco del programa Periodismo al barrio.