5 preocupaciones de éticas de los periodistas mexicanos
7 de Abril de 2017

5 preocupaciones de éticas de los periodistas mexicanos

Ilustración: qimono en Pixabay | Usada bajo licencia Creative Commons

La postverdad, el rol ético del periodista, la disyuntiva entre proteger la intimidad o revelar información que afecta el interés público y el manejo de fuentes anónimas son algunas de las preocupaciones que los periodistas mexicanos han llevado al Consultorio Ético de la FNPI, que dirige el maestro Javier Darío Restrepo.

A continuación, una recopilación de cinco consultas que reúnen importantes lecciones sobre el oficio:

¿Han tenido que ver los periodistas con el surgimiento de la postverdad?

Que la postverdad fue la palabra del año 2016, según el diccionario de Oxford, se debió a la influencia  de políticos y periodistas. El hecho reconocido como el más decisivo para que esto fuera así fue la campaña por la presidencia  de los Estados Unidos en la que las medias verdades y las mentiras se convirtieron en herramientas de uso corriente.

Las mentiras fueron aceptadas por el público elector y encontraron un eco sin crítica en los medios periodísticos impresos y electrónicos. El periodismo se limitó a la reproducción de esas mentiras, las que fuesen, y negó al público la ayuda informativa que se le debía. Fueron informaciones sin contexto, sin antecedentes, sin proyección, sin examen crítico Así se convirtieron sus informaciones en verdades aceptadas, en acusaciones sin sustento, en juicios sin fundamento, y promesas en el aire.

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¿Cuál puede ser una definición de periodista, atendiendo criterios éticos?

Las definiciones que se leerán enseguida, convencen acerca de la compleja identidad de los periodistas. Sin embargo se podrán encontrar unos elementos comunes que conducen a la identificación de los elementos éticos que distinguen al periodista.

“Es el que dice lo que ve, usando palabras francas”, dice Renato Leduc.

“Es el que dice lo que acontece, no lo que quisiera o imagina que acontece”, escribe Camilo José Cela.

“Sus bases: el apego a la verdad, responsabilidad de conciencia, servicio a la colectividad, responsabilidad social” dice Horacio Guajardo;

“Los periodistas son vistos como servidores públicos, son los mediadores en el foro democrático”,  dice Laurent Joffrin.

“Es alguien que tiene el poder y las armas para cambiar algo todos los días” , es la visión de Gabriel García Márquez;

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Un funcionario público facturó en sus viáticos, pagos a un motel de paso, incluida una habitación con alberca. El motel está identificado por sus servicios de prostitución. Publicar la noticia podría traerle problemas a este funcionario con su familia. ¿Debe el periodista censurarse para no afectarlo?

La intimidad de un funcionario va hasta donde se afecta el bien público, que él debe servir y defender. A partir de este principio se llega a la conclusión de que su derecho a la intimidad es más restringido que el de  cualquier ciudadano sin responsabilidades de funcionario.

En un caso como el de la consulta no es necesario entrar en detalles al hacer la denuncia; basta informar sobre el abuso de los dineros públicos en menesteres personales. En la denuncia debe constar que el periodista dispone de las pruebas necesarias.

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En ciudad de México fueron asesinadas cinco personas. Dos de ellas activistas políticos y periodistas; las otras tres fueron, dos maquilladoras y una empleada del servicio. Los medios ha sido criticados de discriminación pues se concentraron en la muerte de los dos activistas y dejaron en la sombra a las otras. Me pregunto si ¿Divulgar los nombres de las otras tres personas no violaría su derecho a la privacidad?

El deber de incluir y el rechazo de la exclusión provienen del respeto debido al otro. Esta actitud hacia el otro es la que  dicta los distintos comportamientos del periodista.

Por tanto, el criterio para divulgar  el nombre de una persona porque esta es públicamente conocida y silenciar el de otra porque no tiene ese reconocimiento público, es un modo de comportamiento estrecho y excluyente, sospechoso de utilitario, que da lugar, además, a una información incompleta.

Sucede con los pies  de foto que dan unos nombres y callan los de otros, práctica ofensiva para los que no son identificados, o sea, tratados como un don nadie.

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¿Puede la prensa señalar a alguien como espía a partir de papeles anónimos, sin precisar públicamente ese detalle?

Como lo afirman los códigos de ética, el periodista no acoge fuentes anónimas, ni convierte en noticia los rumores ni los chismes.

Esta es una norma explicable porque preserva la credibilidad de periodistas y de medios. La credibilidad es la credencial mayor de los medios y de los periodistas y sufre un grave deterioro cuando una información resulta inexacta o falsa. Y este es el riesgo que se corre cuando la fuente de información no tiene rostro.

El anonimato con que se protegen estas fuentes suele ser la forma cobarde que escogen personas que atacan por la espalda y sin dar la cara con la complicidad, o con la ayuda de la ingenuidad, la inexperiencia o el descuido del periodista que publica rumores o acusaciones de denunciantes sin rostro.

Además, aunque el denunciante se identifique es un deber del periodista dudar y confirmar la acusación con otras fuentes que sean diversas.

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