Agencias de fact-checking brasileñas, víctimas de ataques virtuales a raíz de proyecto contra noticias falsas
23 de Mayo de 2018

Agencias de fact-checking brasileñas, víctimas de ataques virtuales a raíz de proyecto contra noticias falsas

Agência Lupa y Aos Fatos hacen parte desde mayo de 2018 de un proyecto para evitar la propagación de ‘fake news’ en Facebook.
Red Ética

Dos agencias de fact-checking brasileñas y sus colaboradores han sido objeto de ataques virtuales a raíz de su participación en un proyecto liderado por Facebook que busca detener la difusión de noticias falsas en la red social.

A través de una serie de ataques personales y críticas a la supuesta falta de honestidad de las agencias, varios movimientos políticos de Brasil han acusado a estas organizaciones y a sus periodistas de censurar y actuar con un sesgo ideológico.

El pasado 10 de mayo, Facebook anunció el lanzamiento de su programa de verificación de noticias en Brasil. Esta iniciativa se presentó originalmente en diciembre de 2016 en Estados Unidos y ha sido implementada desde entonces en países como India y México.

Los socios del proyecto tienen acceso a una herramienta mediante la cual pueden hacer fact-checking a enlaces marcados por usuarios y por el algoritmo de Facebook como potencialmente falsos.

Adicionalmente, Facebook ha disminuido el alcance de páginas que compartan este tipo de contenidos calificados como falsos por los verificadores y ha anulado la posibilidad de que paguen anuncios para incrementar sus seguidores. Facebook asegura que en Estados Unidos este método ha reducido en un 80% la distribución orgánica de contenidos considerados falsos por las agencias de fact-checking.

Cristina Tardáguila, directora de Agência Lupa, explica que la importancia de un proyecto como este radica en que más de 100 millones de habitantes de Brasil utilizan diariamente Facebook, plataforma que ejerce gran influencia en el debate político.

Las amenazas

El trabajo de los verificadores ha sido recibido con una intensa reacción adversa en algunos sectores de la sociedad brasileña. Han sido víctimas de incitaciones al odio y señalamientos, incluyendo montajes con publicaciones y fotos de los colaboradores de las agencias, extraídos de sus perfiles personales, con los que se les acusa de ser “militantes a favor del aborto, la ideología de género y la censura”.

Ninguna de las críticas se dirige a las verificaciones que hacen las agencias, sino a su supuesta inclinación ideológica. A Tardáguila le genera especial preocupación la existencia de un dossier de 299 páginas “sobre varios periodistas: todos los de Lupa, los de Aos Fatos y todos los de Agência Pública, que incluso no está participando de la iniciativa de Facebook”.

El documento reúne publicaciones en redes sociales de estos periodistas, así como de reconocidos profesores y expertos en comunicación, “que para estos grupos sirven como prueba de que somos todos de izquierda o extrema izquierda. Nos califican, nos ponen etiquetas a cada uno, utilizando nuestros propios posts para justificar una posición política”.

Tardáguila considera lo anterior “absurdo”, puesto que, en el caso de Lupa, cada periodista bajo contrato ha firmado previamente un documento donde se compromete a no expresar opiniones políticas o partidistas. Adicionalmente, Lupa y Aos Fatos son dos de los tres miembros verificados de la International Fact-Checking Network (IFCN) en Brasil, lo cual significa que han superado una serie de auditorías que validan su cumplimiento de diversos aspectos como su apartadismo y su transparencia en fuentes, metodología de trabajo y financiamiento.

Pese a lo anterior, “hay una multitud que nos ataca. En determinados momentos de la crisis, ha habido cerca de mil tuits por hora”, manifiesta Tardáguila.

La periodista brasileña considera que es ingenuo creer que el fact-checking ha sido creado para acabar con un lado del espectro político y que, aunque la agencia ha recibido previamente críticas de grupos de derecha e izquierda por señalar información incorrecta en declaraciones de políticos, “nunca había visto este volumen de críticas como sucede ahora”.

Según la directora de Lupa, las instituciones de Brasil no se han pronunciado respecto a los ataques a los periodistas y el rechazo a estos hechos ha emergido de declaraciones de la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji) y de la IFCN. “No hemos recibido apoyo de las autoridades”, mantiene Tardáguila.

Por su parte, Facebook ha emitido un comunicado en el que condena “los ataques por el trabajo que estamos haciendo para ayudar a construir una comunidad mejor informado” y recalca su compromiso por seguir trabajando con organizaciones reconocidas por la IFCN.

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